|
por Enya
Nath... esto es para ti, micro fic chiquito causado por
tu culpa. Quien me manda intoxicarme de Division 11
-¡Demonios, quédate quieta maldito engendro del demonio!
*Chillidos rabiosos*
¡Roaaar!
¿Cómo es que había llegado a todo esto? Maldita fuera esa
parte suya. No debía haberla recogido cuando la vio.
¿Qué más le daba?
¿No era él un asesino, alguien cuya meta era exterminar vidas?
Ella era pequeña, estorbosa, hacia mas ruido que un ejercito
de bandidos borrachos y podía oler peor que un cadáver, se
dijo alejando la cabeza lo mas lejos que podia mientras luchaba
por no salir corriendo a la puerta.
¿Qué le habría costado abandonarla a su suerte?
Solo se habría muerto y ya.
Malditos fueran sus estupidos impulsos que lo habían orillado
a mirarla, y hablarle para luego llevársela con el.
Pero es que la sangre en su diminuta mano…
Si no fuera por eso, no estaría metido en ese humillante
predicamento.
Kenpachi, el sanguinario…
Cambiando pañales.
|